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LAS FUENTES DE INSPIRACION
Entre
los primeros cristianos, la vida contemplativa era un aspecto integral
de la vida de las comunidades. Mas tarde, se fue perdiendo, manteniéndose
solo en algunos grupos minoritarios que eran mirados con sospecha,
llegándose a identificar este aspecto solo con una vida restringida,
célibe y enclaustrada. Sin embargo, Jesús llamó
a todos a "ser perfectos" en el amor y la compasión,
a dejar atrás el Ego, a despojarse de la ansiedad y el afán
materialista, a aceptar su yugo, entrar en la habitación
interior, cerrar la puerta de los sentidos y orar en lo secreto.
Fueron los Padres del desierto quienes conservaron
y desarrollaron la oración contemplativa. Luego otros continuaron
como los Padres de la Iglesia oriental, Santa Teresa de Avila, San
Juan de la Cruz, el autor anónimo de "La nube del no
saber", y muchos otros.
El mismo Jesús nos impulsa a reconocer como
la mejor parte sentarse a los pies del Señor y contemplarlo. Es de esta tradición que queremos alimentarnos
para desarrollar una conciencia espiritual que nos permita descubrir
el Ser que somos, manifestar la plenitud, la paz y el amor que de
esa fuente fluye para trabajar por la paz y la justicia, identificarnos
con los oprimidos, amar nuestro medio ambiente y toda la creación,
y ser luz en el medio en el cual estamos insertos.
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