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La vida de John Main y sus enseñanzas ahora fluyen hacia la comunidad global en la cual se inspiró, la Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana. Los teólogos lo han llamado gran un místico Trinitario. Bede Griffiths decía que en su experiencia, John Main era el mejor guía espiritual en la iglesia hoy en día. El Dalai Lama lo admiraba como compañero y monje ya que había recobrado la tradición Cristiana de la meditación y la enseñó a muchos hombres y mujeres de diferentes estilos de vida alrededor del mundo.
John Main nació en Douglas, Main en Londres en 1926. Su familia tenía sus raíces en el condado de Kerry, Irlanda. Cinco alegres, talentosos hermanos, eran cuidados por un exuberante padre y una madre prudente e imaginativa, a quienes todos adoraban. John Main era un niño alto rubio con una mirada seria, con el don para la mímica y las bromas que lo acompañaron durante toda su vida.
En 1943 se unió a la Royal Signals Corp, y fue enviado a un trabajo de inteligencia detrás de las líneas enemigas para detectar el origen de las señales de radio. Su trabajo pronto se hizo mas fácil, con la invención de la tecnología del cristal de cuarzo que les permitía encontrar las señales con gran precisión. Años mas tarde, mientras enseñaba meditación, recordó esto y describió el mantra como un modo de entrar a la frecuencia de la mente de Cristo durante la oración. Siempre vivió sus enseñanzas y como siempre, su vida y sus enseñanzas coincidían.
Después de la guerra, y de un intento prematuro por la vida religiosa John Main estudió leyes en el Trinity College en Dublín. Luego se unió al servicio de la British Colonial. Estudió chino en Londres y fue enviado a la oficina del Gobernador General, en Malaya. Un día fue enviado a una visita de rutina a ver un monje Hindú en la frontera de Kuala Lumpur, para agradecerle por su trabajo de reconciliación dentro de los grupos religiosos y étnicos. La reunión de John Main con Swami Satyananda de la Pure Life Society, le cambiaría la vida. Pronto sintió que al estar en la compañía de este hombre santo, estaba en la presencia de un maestro espiritual, quien combinaba la profundidad interior y una poderosa consciencia social. Tan pronto como comenzaron a hablar de la vida interior, el monje le habló de la meditación, un modo simple de quietud y silencio, dejando las palabras y la actividad de la mente atrás, por la presencia divina en el corazón, y el camino hacia el corazón era el simple y fiel camino del mantra.
Esta repetición de una palabra o frase sagrada, le impresionó a John Main con mucha fuerza. Le preguntó al monje si él como Cristiano podría aprender a meditar de esta manera, el monje contestó: si por supuesto le dijo, si eres serio, y al decir serio se refería a dejar dos períodos de meditación con fidelidad cada día, en la mañana y en la tarde, antes y después de trabajar y luego si el quería podía volver una vez por semana a meditar con su maestro y hacerle cualquier pregunta que surgiera. Años mas tarde este consejo se convirtió en el modo personal que John Main utilizó para enseñar a otros a meditar. John Main aceptó este desafío y continuó meditando integrándola con sus prácticas espirituales Cristianas, hasta que volvió a Europa. Luego, como profesor de leyes en su antigua universidad, vivió y disfrutó de una vida agradable en el mundo, pero continuó con sus dos meditaciones diarias. Sin embargo su antigua sensación del llamado monástico afloró nuevamente, especialmente después del drama de ver a su joven sobrino muriendo. Mas tarde se unió al Monasterio Benedictino en Londres, pero para su asombro y desilusión, su director de novicios le dio la instrucción de dejar este tipo de meditación, le dijeron que no era un modo de oración Cristiano. Sin embargo su entrenamiento como monje y sus estudios para su ordenación continuaron, y lo llevaron a Roma durante los días del Concilio Vaticano Segundo. Durante todos sus estudios y ocupados días estaba sin embargo inmerso en un desierto espiritual interior. Algunos años después de su ordenación fue asignado director de un colegio Benedictino en Washington DC, Estados Unidos. Aquí su desierto florecería nuevamente, a través de un encuentro sorpresivo. Un joven estudiante norteamericano había llegado al monasterio preguntando por información sobre misticismo Cristiano. Al ayudarlo se ayudó a si mismo volviendo hacia las raíces de su propia tradición Cristiana contemplativa. Lo encontró en los Padres del Desierto, los primeros monjes Cristianos del siglo IV. En la 10ava Conferencia de Juan Casiano, John Main vuelve al mantra, Casiano habla de la formula, el verso, o frase oración, enseñada por los primeros Padres del Desierto, y obviamente por la Iglesia Apostólica. En la enseñanza de Casiano se hacía evidente que la palabrería distractiva y la mente indisciplinada necesitaba una disciplina en simplicidad , aunque radical, el mantra que guía a la renuncia de toda la riqueza del pensamiento e imaginación, y por tanto hacia la pobreza de espíritu, la primera de las Bienaventuranzas. John Main reconoce esta enseñanza, que había aprendido años antes. Comienza a practicarla nuevamente, consciente de sus raíces Cristianas y de su teología. También encuentra la misma tradición Cristiana en la Nube del No Saber, en el escrito inglés del siglo XIV y en la tradición hesicasta de la Oración de Jesús en la Iglesia Ortodoxa. Toda oración, como nos enseñó John Main, nos lleva hacia la oración de Cristo mismo, al flujo sin fin de amor del espíritu entre Jesús y su Padre.
Y la repetición del mantra en el corazón y en fidelidad es el camino a ese estado de unión y paz gozosa. John Main regresa a mediados de 1970 a su monasterio en Londres. Ahora convencido de la importancia de este descubrimiento de la meditación dentro del Cristianismo para toda la Iglesia. Sin embargo en un principio restringió esta enseñanza a un pequeño grupo del laicos en el monasterio, algunos quienes mas tarde se convirtieron en sus discípulos.
Sin embargo a medida que la gente comenzó a acercarse al monasterio para pedirle que les enseñara a meditar, reconsideró su postura. En 1975 comenzó su primer Centro de Meditación Cristiana en su monasterio, y la respuesta de los grupos semanales lo convenció que este era un modo de enseñanza espiritual de importancia suprema para el mundo moderno. Los grupos estaban formados por personas de todas las edades y de diversas formaciones. De la respuesta de las personas comenzó a ver que no había necesidad mas grande para las personas modernas que el redescubrir el significado y la práctica del silencio. Su enseñanza en estos grupos semanales era simple. Mediten dos veces al día, temprano en la mañana y temprano por la tarde, idealmente. Siéntese, quieto, cierre los ojos, con la espalda recta, y luego silenciosamente, interiormente comience a repetir su palabra, su mantra. El recomendaba la antigua palabra Cristiana MARANATA, una frase en arameo que significa Ven Señor, la oración cristiana mas antigua. Le aconsejaba a las personas que la repitieran como 4 sílabas MA-RA-NA-TA, que la repitieran en la mente y en el corazón en fidelidad, en amor y en atención. Cuando se distraigan, como sucederá, simplemente y en fidelidad vuelva a la palabra. La práctica en fidelidad después de un tiempo hará que el mantra se enraíce en el corazón y los abrirá a ustedes y a su vida, a la oración del espíritu. Primero repitan el mantra, decía John Main, no importa cuanto se distraigan, no se desanimen. Luego hagan sonar el mantra, con períodos mas largos de atención, luego óiganlo y su atención al mantra les enseñará lentamente lo que realmente significa dejarse a uno mismo atrás. John Main creía que la práctica de la meditación verifica la verdad de su fe en la experiencia personal. Dios a su tiempo, los guiará a momentos de silencio puro, oración pura. Sin embargo en cuanto se den cuenta, tengan consciencia de esto, simplemente vuelvan a su palabra nuevamente. En la enseñanza de John Main, esto era una disciplina simple, pero no fácil; pero es una disciplina que nos lleva a la libertad. A la libertad Cristiana del Espíritu. Liberación de la prisión de la consciencia del ego y una expansión hacia la consciencia de Cristo. En 1976 John Main fue invitado a dar una charla a los monjes del monasterio de Thomas Merton, la Abadía de Getsemaní en Kentuchy. Las charlas que allí dio, aún hoy son una introducción impactante a esta tradición de oración para muchas personas.
En 1977 John Main fue a Montreal con otro monje, por invitación del Arzobispo, para comenzar una pequeña comunidad benedictina de monjes y laicos para dedicarse a la práctica y a la enseñanza de la meditación Cristiana. Esta nueva comunidad fue una nueva aventura radical en el viaje monástico de John Main y un punto crucial en su vida. Su vida monástica se simplificó, los recursos materiales eran muy pocos, pero la práctica de meditación regular y consistente en comunidad y los grupos semanales recién formados desarrollaron un grupo de meditadores fieles y gradualmente una comunidad mas extensa comenzó a formarse. Se formó la primera comunidad en el extranjero. John Main comenzó con la tradición de la carta espiritual trimestral, la cual alimentó a meditadores por todo el mundo. Y la enseñanza comenzó a aparecer en libros y cintas. La esencia simple de su enseñanza era la misma, pero iba creciendo en profundidad y visión. En 1979 a John Main se le diagnosticó cáncer de colon. Su operación y la convalecencia de meses, parecían haberlo sanado y comenzó nuevamente con la comunidad en su hogar y en el extranjero. En 1980 recibió en su monasterio al Dalai Lama; meditaron juntos y hablaron de la importancia de la nueva consciencia espiritual en el mundo moderno. La base de esta comunidad se expandió con el regalo de una casa mas grande en la ciudad de Montreal. La comunidad creció, los grupos se hicieron mas profundos y el mensaje de la meditación en la tradición Cristiana comenzó a expandirse cada vez mas lejos. A principios de 1982, mientras su enseñanza era compartida por un estudiante en África, el cáncer volvió. Su decaimiento físico durante su último año, se complementó con su expansión espiritual. Y estas últimas enseñanzas, las orales de las charlas semanales ahora grabadas en tapes, y también las cartas y ensayos que escribió en forma regular, todas tocaban nuevos niveles de simple y profunda sabiduría. Su comprensión profunda crecía cada vez mas hacia el significado de las Escrituras, hacia la persona de Cristo y hacia la importancia central de la resurrección de Cristo en el día a día del meditador. Una de sus últimas charlas fue una conferencia para quienes cuidan de enfermos terminales, y allí habló de la muerte como un viaje interior para el cual la práctica diaria de la meditación gradualmente nos prepara, aprendiendo a dejar ir nuestro ego, los deseos y miedos. En Diciembre 30 de 1982, a las 8:45 de la mañana rodeado por aquellos quienes lo cuidaron y amaron, el viaje de vida de John Main concluyó. Los años desde entonces han mostrado las pruebas de la fe de John Main en la resurrección. Su vida y enseñanzas han continuado desarrollándose, moviéndose en variadas y nuevas áreas, en el diálogo interreligioso, en nuevas formas de enseñanzas, y continúan guiando grupos de meditación en mas de cincuenta países alrededor del mundo buscando un significado mas profundo y un propósito en la vida personal a través del silencio, la quietud la simplicidad del camino de la meditación que el enseñó y que su vida manifestó. La Comunidad Mundial para la Meditación Cristiana ahora se extiende a través cien países; por individuos, grupos y centros practicando y enseñando este camino universal de paz desde dentro de la tradición Cristiana. El Centro Internacional de Londres apoya a esta comunidad. La Editorial Medio Media ubicada en Estados Unidos mantiene el flujo de la enseñanza de John Main y también de otros maestros en este campo. El Seminario Anual de John Main dirigido por variados maestros como el Dalai Lama, Mary McAllese, William Johnston y Kallistos Ware muestran el amplio rango del ecumenismo por todo el mundo, en memoria e inspirados en John Main. La Escuela de Profesores dentro de esta comunidad esta ayudando a formar nuevas generaciones laicas como profesores de la tradición Cristiana Contemplativa. La práctica diaria en fidelidad de muchos miles meditadores a través de todo mundo, muestran todos los días que la vida y las enseñanzas de John Main han ayudado profundamente a renovar y a reactivar, en un mundo tan hambriento por esta sabiduría, la visión por la cual el mismo se inspiró.
(voz de John Main)
La Meditación nos llama a un nivel profundo de comprensión y una vez que comenzamos a meditar, una vez que damos los primeros pasos, nos damos cuanta que ya no podemos seguir en penumbras. El llamado es a una reorientación completa de nuestro ser, a una conversión radical.
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